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We Insure Downtown Miami

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Lo que una remodelación en Miami te puede costar en seguros

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Fachada de una casa moderna recién renovada en Miami, con palmeras al frente.

Una remodelación cambia la propiedad que tu póliza describe, y una póliza no se entera sola. Cocinas nuevas, pisos nuevos, paredes movidas e instalaciones mejoradas son valor que agregaste después de la última vez que alguien tarifó la propiedad. Si hay un siniestro, la póliza responde por la propiedad que conoce, no por la que estás pisando.

La distancia entre lo que construiste y lo que tu póliza sabe

Un seguro se escribe contra una descripción: metros, tipo de construcción, año, instalaciones, terminaciones, si el techo se cambió y cuándo. Cada número de una cotización viene de esa descripción.

Una remodelación edita la descripción. A veces poco: pintura y grifería. Muchas veces bastante: una pared que se movió, un baño que se agregó, el tablero eléctrico que se reemplazó, ventanas de impacto donde no había.

La descripción de la póliza no se actualiza sola. Se actualiza cuando alguien se lo dice a la aseguradora. Hasta entonces hay dos propiedades: la que existe y la que está asegurada. Casi siempre nadie nota la diferencia. El momento en que importa es el peor momento para descubrirla.

Cuatro formas en que una remodelación aparece después

1. Mejoras que la póliza nunca tarifó

Es la más directa. Si la cifra de reconstrucción de tu póliza se fijó antes de la obra, refleja una propiedad sin la obra. Reconstruir no es reconstruir algo en abstracto: es reconstruir al estado actual y a los costos de construcción actuales.

Miami le agrega dos presiones a eso. Los costos de construcción acá no han sido estables, y los edificios se reconstruyen según el código vigente al momento, no el que regía cuando se construyeron. Una remodelación que ya puso parte de la propiedad al día vale la pena contarla, justamente porque mueve el número tantas veces en la dirección buena como en la mala.

2. Obra hecha sin permiso

La obra con permiso deja un registro. La obra sin permiso deja una cocina.

La dificultad no es moral, es de prueba. Cuando una aseguradora o un liquidador revisan un siniestro, los permisos y las inspecciones son lo que acredita que la obra se hizo según código. Sin eso, la misma obra es una afirmación. Y la obra sin permiso no queda en el ámbito privado: aparece cuando la propiedad se vende, cuando el edificio se inspecciona y cuando se revisa un reclamo.

Si un contratista propone saltear el permiso porque es más rápido, la traducción honesta es que esa rapidez se paga después, y la pagás vos.

3. La propiedad cambió de uso y nadie lo dijo

Una remodelación suele ser el momento en que una propiedad empieza a hacer algo nuevo. Una unidad que era vivienda pasa a alquiler temporario. Una planta baja pasa a oficina. Un garaje pasa a estudio.

Cómo se usa una propiedad es parte de aquello contra lo que se escribe una póliza, discutiblemente más que las terminaciones. Una propiedad que cambió de uso es una propiedad que conviene volver a cotizar, y este es uno de los pocos casos en que volver a cotizar te protege en vez de costarte.

Si la remodelación convirtió parte de la propiedad en un lugar donde opera un negocio, el límite se corre de una conversación de vivienda a una comercial: mirá seguro para negocios.

4. Obra dentro de un edificio, donde se tocan dos pólizas

En un condominio la obra ocurre dentro de la unidad, pero el edificio es compartido. Sacar una pared, mover la plomería, cambiar el revestimiento de un piso sobre el vecino: cada una de esas cosas toca la línea entre lo que cubre la póliza de la asociación y lo que cubre la tuya.

Esa línea está escrita en los documentos del edificio, y no es igual en todos. Lo que sí es constante es la forma del problema: después de una remodelación, hay más propiedad de tu lado de la línea que antes.

El edificio tal como lo definen sus documentos: estructura, instalaciones compartidas, áreas comunes.

Donde la trazan los documentos de tu edificio

Tu póliza de unidad

Lo que está dentro de la unidad, incluidas las mejoras que hiciste después de que el edificio se describiera.

Las mejoras que pagaste vos tienden a caer de tu lado de esa línea. Es decir: cuanto más remodelás, más se le pide a tu propia póliza, y más importa que se lo hayan contado.

Qué hacer, y cuándo

La buena noticia es que esto es un problema de agenda, no un problema caro.

Antes de empezar la obra. Contale a tu aseguradora qué está planificado. Ahí se deciden dos cosas: si la propiedad queda cubierta como corresponde mientras está abierta —una propiedad en obra es un riesgo distinto de una terminada— y si el seguro del contratista existe y está vigente.

Durante la obra. Guardá el papel: permisos, facturas, fotos de antes y después, el certificado de seguro del contratista. En el momento no cuesta nada y después es la única versión de los hechos que existe.

Cuando termina. Mandale el resumen a tu aseguradora y pedí que se vuelva a tarifar la propiedad. Es el paso que casi todo el mundo saltea, y es el que cierra la distancia entre las dos propiedades.

Si vivís en un edificio. Fijate qué exigía la asociación antes de la obra y qué exige después. Los edificios difieren, y el requisito casi siempre está por escrito.

Qué no responde este post

Este es un artículo sobre la relación entre una remodelación y una póliza. No es una lectura de tu póliza, ni asesoramiento legal ni de construcción.

No te puede decir si tus mejoras concretas están cubiertas: eso depende de tu contrato y, en un edificio, de los documentos de la asociación. No cubre el trámite de permisos, que es asunto del departamento de edificación local. Y no cotiza nada.

Para saber qué hace la cobertura de base: seguro de casa y condominio cubre la unidad o la casa; edificios en altura y condominios trata la división entre la asociación y el propietario; y seguro de inundación cubre un peligro que una póliza de propiedad estándar no cubre, con remodelación o sin ella.

Preguntas que nos hacen sobre remodelaciones

Solo cambié terminaciones. ¿Eso importa?

Menos que mover una pared, pero igual conviene avisarle a la aseguradora, porque las terminaciones son parte de lo que una reconstrucción tiene que reproducir. La regla práctica es simple: si volver a hacerlo costaría dinero de verdad, tu póliza debería saber que existe.

La obra ya está hecha y nunca avisé.

Entonces avisá ahora. Una propiedad descrita con precisión hoy está mejor parada que una cuya descripción está mal y sigue mal. La conversación después del hecho es rutinaria.

¿Una remodelación siempre sube lo que pago?

No siempre, y no en una sola dirección. Hay obra que baja el riesgo —techo nuevo, plomería nueva, instalación eléctrica nueva, aberturas de impacto— y las aseguradoras miran exactamente eso. Hay otra que agrega valor y ese valor hay que asegurarlo. Cuál efecto pesa más depende de qué se hizo.

Mi contratista dice que tiene seguro. ¿Alcanza?

Pedile el certificado y leé a quién nombra y qué fechas cubre. "Tengo seguro" es una frase; un certificado es un documento. Si algo sale mal en la obra, la diferencia entre esas dos cosas es todo el asunto.

¿La asociación tiene que enterarse?

Casi siempre, y en general antes de empezar. Cada edificio fija sus propios requisitos sobre qué se puede modificar dentro de una unidad y qué constancia pide. Esos requisitos existen por la misma razón por la que a tu póliza le importa: el edificio es compartido.

Por dónde empezar

Si remodelaste en los últimos años y nunca actualizaste tu póliza, el paso útil es una revisión: la propiedad como está hoy, contra la propiedad que tu póliza describe.

Escribinos a We Insure Downtown Miami contándonos qué se hizo y cuándo, y traé la documentación si la guardaste.